El valor terapéutico de la música

La música ha acompañano a la humanidad desde tiempos inmemorables. En sus inicios la música pudo tener un carácter importante para los rituales y para indicar las transiciones en la vida de un individuo que pertenece a un grupo social. Así en la Amazonía y en las tribus que aún viven ancestralmente, esto se lo puede incluso ver en vivo. Pensemos también por ejemplo en el Waltz que es en nuestra cultura occidental muy bailado en ocasiones importantes como el matrimonio. Actualmente podemos decir que en el mundo no existe un sitio en el cual la música no esté presente. Igualmente la música cuenta con distintos géneros, lo cual hace que sea prácticamente universal y que llegue a mucha más gente.

La música es un arte que también tien ciencia, por ejemplo las matemáticas, la geometría y el estudio del sonido son muy importantes. Sin embargo y por encima de todo es un arte y el arte es una forma de expresión, así al ser la música un modo de expresión es común que nos sintamos identificados con algún género, una canción o simplemente una melodía, pues ésta expresa algo que tenemos en nosotros y es en ese momento de vital importancia como puede serlo una pérdida amorosa o una frustración.

Actualmente la música es también puesta en escena en el escenario terapéutico pues se ha comprobado que ayuda de manera considerable a las personas a poder expresar de un modo no verbal sucesos de sus vidas que les sería imposible articular de otro modo, es así como el poner en escena un malestar en nosotros a través de cualquier instrumento es de por sí ya sanador. Esto es lo que se conoce como musicoterapia y para llegar a trabajar de este modo es requisito indispensable realizar una formación profesional en musicoterapia. Esta disciplina es puesta en escena en el escenario interdisciplinario, es decir, varios profesionales de la salud tienen al paciente como centro y cada uno desde su especialidad contribuye al proceso del tratamiento individual del paciente. Lo que hace la musicoterapia es poner de manera explícita algo que cualquier arte hace de por sí, que es el tener un carácter terapéutico.

No es necesario ser músico para estar en musicoterapia, no olvidemos que lo que se trata es de la expresión y puesta en escena de situaciones difíciles de nuestra vida, ya que con la expresión y el trabajo en conjunto con el experto se podrá elaborar mucho de lo que nos aqueja. Pensemos en una melodía que nos pone sensibles o en una canción que nos pone agresivos o en una composición que nos libera de algo mientras la escuchamos. En la musicoterapia uno puede trabajar con diferentes tipos de instrumentos, sean de viento, cuerda o percusión y junto con el experto trabajaremos y “compondremos” la expresión de nuestro dolor, pero también compondremos la melodía que nos ayudará a salir adelante de nuestro estancamiento o problema.

Es así como la música tiene un poder terapéutico muy profundo y es un medio de expresión que nos lleva a trascender nuestros propios límites ayudando a descubrir y explorar aspectos de nosotros mismos que no habíamos visto. La música nos regala el instante, que es ese momento en el cual el tiempo se detiene y solamente existe el momento presente en el que estamos sumergidos en algo que es exclusivamente nuestro y que de por sí nos alivia.