La importancia de la relación en Psicoterapia y la memoria implícita

Una de las herramientas más importantes en Psicoterapia para el desarrollo de un proceso de cambio en la persona consultante y también en el terapeuta es la relación que se establezca dentro del consultorio. Al ser seres que estamos en constante diálogo con nosotros mismos y con el otro, es imposible evitar las relaciones interpersonales; y una de las más importantes se da en el momento de acudir a un profesional.

En el psicoanálisis y en la psicología profunda en general, la relación que se establece con el terapeuta lleva el nombre de transferencia. Este término hace alusión a la repetición de patrones relacionales del pasado que se dieron con alguna figura importante y que se vuelven a dar en el proceso terapéutico. A su vez lo que sienta el terapeuta con relación a esa transferencia se llama contratransferencia, que son los sentimientos que se generan en esa relación. Otras escuelas desechan esta noción y otras le dan un giro más auténtico. Los existencialistas por ejemplo hablan de una relación con la persona, evitan ponerse “a resguardo” detrás de términos y conceptos teóricos, es así que si por ejemplo una persona se siente muy molesta con el terapeuta, ésta se siente molesta con él y no con la imagen que el terapeuta pueda representar.

Al tener una relación abierta con el terapeuta, en la cual se sea auténtico con las emociones, dificultades y procesos que puedan presentarse en el curso de la terapia, mayor será y mejor se asentará el proceso de cambio. Es innegable lo que los otros nos hacen sentir y nos lo hacen sentir por el modo en que entablamos la relación con ellos en ese momento particular.

Una buena manera de entender la forma en que establecemos relaciones, más allá de conceptos y términos, nos lo da lo que hoy en día se conoce como memoria implícita. Este “sistema de memoria” tienen varios tipos de memoria que a continuación presentaremos brevemente:

  • Memoria procedimental: Esta memoria contiene las facultades sensoriomotoras que integran los elementos singulares en una estructura más integral como por ejemplo al leer una oración nos focalizamos más en la comprensión de ella que en las letras que conforman las palabras. Esta memoria trabaja en segundo plano y lo que en un momento se aprendió es accesible. Estas destrezas del cuerpo implican que exista el olvido, es decir, para leer la palabra “olvido” las letras que la conforman, se vuelven un conocimiento no consciente. Es un modo de almacenamiento que se ha tornado hábito, con el resultado de que ciertos comportamientos de un sujeto puedan ser “coordinados” por elementos que le son ajenamente conscientes. Es decir no se piensa conscientemente para ejecutar algo, simplemente se realiza el acto, y la forma de realizarlo ocurre como de manera automática.
  • Memoria situacional: Es la memoria que está orientada a las situaciones cotidianas como por ejemplo, el saber dónde se encuentran los muebles o los libros en el lugar que nos encontramos. Es la memoria del espacio, nos ayuda a orientarnos en la vida cotidiana.
  • Memoria intercorporal: Es la memoria de la interacción no verbal cuando nos encontramos con un semejante, con un otro. Se presentan las primeras impresiones que se dan sin que nosotros gobernemos cómo el otro causa un efecto sobre nosotros. Las experiencias tempranas son las que van conformando el modo de interacción con los demás, en un inicio a modo de la relación con los cuidadores generando así los esquemas de ser con que se repetirán en futuras situaciones. Estas disposiciones se expresan en el contacto con el otro, cada cuerpo extrae de su pasado experiencias que han sido memorizadas, así se puede reconocer una personalidad dependiente o una personalidad autoritaria y cómo nosotros también nos disponemos a presentarnos frente al otro teniendo en cuenta los movimientos, los modos de interacción, y los afectos. Así nuestra personalidad está anclada en nuestra memoria corporal a un nivel intersubjetivo en el que sólo podremos conocernos en el contacto con el otro, él nos presenta aquellos puntos ciegos para nosotros mismos que solamente cobran expresión en el contacto con él. En este sentido las experiencias tempranas se re-escenifican en las relaciones intersubjetivas, en donde empero no se trata de un escenificar inconsciente en el sentido psicoanalítico, sino de una manera de ser entretejida en el comportamiento de un individuo, como una subestructura que le queda velada, pero que es visible para los otros.
  • Memoria incorporativa: El desarrollo no se da de forma continua, existen rupturas entre las estructuras primaria corporales y las actitudes y los roles tomados desde el otro. Esto se da por imitación e identificación. Así se van tomando por ejemplo los roles sexuales y las actitudes que se aprenden también a través del juego. Se aprende a ser pero también a fingir y disimular. El cuerpo se hace cuerpo para los otros. La espontaneidad se va prefigurando dentro de la posición y la cultura a la que se pertenece y de este modo se adquieren patrones comportamentales en donde la educación cobra un rol importante, ya que la disciplina aplicada al cuerpo, se convierte en las inhibiciones futuras, así un niño aprenderá por ejemplo a que hora ha de ir al baño para evacuar, con lo que lo espontáneo, lo natural se vuelve un acto mediado por la cultura y esto conlleva que si la ruptura sucede de un modo inadecuado se generen posibles trastornos.
  • Memoria traumática: Es la memoria que siempre regresa cuando se ha tenido un suceso traumático que rompe con la continuidad de la vida de la persona. Se generan mecanismos de defensa, evitación y huida de las situaciones que nos recuerden el suceso traumático. Por ejemplo, el quemarse o el sentir la electricidad al juntar dos cables. Pero también la guerra o un accidente de coche, una violación y el constante maltrato físico. El trauma volverá de modos fragmentados, se sentirá por ejemplo una ansiedad sin explicación se tendrán pesadillas. En un principio el trauma deja la esfera de la consciencia pero regresa en las actitudes del cuerpo ya que queda anclado en la memoria corporal como un cuerpo extraño. (Fuchs) El cuerpo recoge el trauma y lo actualiza en forma de síntomas como si fuese a ocurrir nuevamente. La forma de deshacerse de un trauma es re- experimentarlo incluso desde el dolor del cuerpo dentro del marco de una terapia adecuada. El trauma será un conductor de muchos de nuestros actos y actitudes si no se lo logra sobrellevar.

Existe también una memoria explícita, que es la que nos permite recordarnos como sujetos históricos, así lo explícito es lo que me cuento y sé de mí mismo desde el lenguaje. Damasio propone una sinergia entre lo implícito y lo explícito, a la que se llega desde procesos conscientes que se han ido sedimentando en nuestra experiencia, lo cual hace que un procesamiento inconsciente esté aliado a las decisiones del presente o los actos que realizamos presentes, es decir, lo que en un momento se realizó de modo consciente, ha devenido inconsciente, pero en donde el inconsciente y los procesos conscientes se nutren entre sí, estando, no como en el psicoanálisis, en disyuntiva y pugna, sino que colaboran mutuamente para el beneficio del organismo. Y eso es una dialéctica ya que: “El procesamiento inconsciente, por sí solo, no es suficiente.” (Damasio) En este sentido el inconsciente “razona” de acuerdo a la historia del sujeto y el modo característico de haber llevado su vida hasta ese momento, esto basándose en los registros emocionales que en algún momento pasado ayudaron al sujeto a tomar tal o cual decisión. Es decir nuestras decisiones están no predeterminadas o sujetas a procesos neuronales exclusivamente, sino que en la interacción del organismo con el medio, a través igualmente de su contexto cultural, lengua, género, raza, etc.. están: “...influidas por poderosas predisposiciones.” (Damasio) Lo que denominamos carácter sea probablemente ese procesamiento inconsciente de la información la que conforma la manera particular del organismo a interactuar con su entorno. De modo que, si existe alguna posibilidad de cambio dentro de las estructuras más esenciales de la consciencia, es decir en su andamiaje y estructura del cuerpo -Leib-, ello nos exige la recontextualización y revisión de diversas teorías. El error categorial del psicoanálisis entre inconsciente tópico y procesamiento inconsciente, que da cuenta de que en la constitución de nuestras decisiones existen procesos no conscientes que guían ciertas pautas que han sido sedimentadas a lo largo de la evolución del organismo, esto es, a través de los procesos de adquisición dentro de la memoria implícita se genera una forma y un modo de actuar y de articularse, de decidir y de ser. Sin embargo, aunque esto se da a un nivel subpersonal no es, como el psicoanálisis lo expresa y afirma, una instancia inconsciente de la cual no se sabe nada, pues a ella se puede acceder de manera retrospectiva reflexionando sobre nuestro pasado entendiendo el sentido de los actos y los sentimientos. (Matthews) Pero a condición de narración, se trabajará sobre lo explícito. Si el carácter es lo implícito, la personalidad es lo explícito, el problema de las psicoterapias es que apuntan no a la base prereflexiva y constitutiva del individuo y la experiencia de éste, sino a la historia que éste se cuenta.  De modo que eso que llamamos inconsciente no son contenidos, sino modos de procesamiento de la información que están regidos por nuestra naturaleza, historia personal y proyectos. Ese inconsciente se manifiesta pues en nuestros hábitos, lenguaje, modos de hablar, actitudes y demás, y siempre relacionados con un semejante e inmersos en la cultura en la que estemos.

Volviendo al tema de la relación terapéutica, se vuelve pues de vital importancia que la experiencia psicoterapéutica para la persona consultante sea un espacio en el cual pueda generar cambios a través de la relación que establece con el terapeuta, pero también el terapeuta ha de incentivar a que la persona en su día a día sea capaz de generar cambios en sus relaciones interpersonales, pues la vida de la persona no se desarrolla mayoritariamente en el consultorio y si fuera de él.

Como hemos visto la memoria implícita genera una estructura de ser que es propia de cada uno y es por eso que es ahí a donde apunta el trabajo en terapia y se establece una relación que promueva un cambio en los modos de relacionamiento entre las personas. Los conceptos nos explican muchas cosas pero nos alejan de la realidad individual de cada quien. Al tener una aproximación fenomenológica y hermenéutica en donde los conceptos no tengan la prioridad y sí la calidad del encuentro único, es desde donde podremos generar cambios tanto en la vida de las personas con las que trabajamos como en nosotros mismos.