La Terapia de Pareja como herramienta para un relacionamiento saludable

Durante las últimas décadas la cantidad de separaciones y divorcios ha aumentado significativamente. En los últimos 10 años el número de divorcios en Ecuador creció en un 95,3%, frente al  11,1% de incremento de matrimonios, según los últimos datos de Registros Administrativos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). Estas cifras funcionan como indicadores de un fenómeno ampliamente tratado por los terapeutas de pareja: la ausencia de comunicación y los consecuentes malos entendidos que, en lugar de ser trabajados y enfrentados de una manera saludable, se profundizan, generan dudas y resentimientos que desencadenan crisis.

La terapia de pareja surje ante la necesidad de construir un espacio en el que los dos miembros puedan adquirir una percepción más realista tanto del otro como de la relación, y lograr un entendimiento más amplio de lo que esa relación significa para ambas personas. Esta disciplina permite a la pareja expresarse y, a la vez, ofrece la posibilidad de que un mediador otorgue una visión objetiva de los sucesos, con lo cual la presencia del terapeuta funciona como una guía y brinda herramientas para facilitar el cambio en la dinámica de las personas involucradas,  superar una crisis o enfrentar de un modo sano la separación.

¿Cuáles son los principales motivos de una crisis de pareja?

Normalmente la crisis en una pareja se produce como consecuencia de una comunicación que no es abierta, lo cual lleva a los miembros a un exceso de interpretación de lo sucedido. En rasgos generales, la mayor parte de los conflictos se genera a causa de las expectativas que se tiene en relación al otro, que no siempre puede ni debe cumplir.

Esto se produce debido a una idealización extrema  que eventualmente hará que se pierda de vista a la persona real que se encuentra a nuestro lado, tal  como es y se nos presenta, por oposición a como nosotros quisiéramos que sea.  Sin embargo, la idealización no es algo extraño. De hecho, es una fase común al momento de gestarse una relación de pareja, durante el enamoramiento. Los problemas surgen, usualmente, en el momento en que dicho enamoramiento se transforma en amor y, eventualmente, en vida compartida. En el enamoramiento, por lo general, otorgamos cualidades muy loables a quien amamos; cualidades que no siempre se corresponden con la realidad. Este momento es necesario para permitir un encuentro que queremos que perdure (la relación).

Pero con el tiempo el enamoramiento decrece y empezamos a conocer a la persona tal como es. Y es ahí  donde se pueden generar conflictos. Es por esta razón que en la terapia de pareja se potencia un entendimiento de los mitos personales en relación con la pareja, permitiendo el desarrollo de una visión satisfactoria del otro en un contexto real.

¿De qué se trata la terapia de pareja?

La terapia de pareja es, ante todo, un proceso. Durante éste, el terapeuta se encarga de ofrecer herramientas a los implicados para enfrentar diferentes situaciones como la infidelidad, crisis en la cual ninguno desea separarse pero la necesidad de transformar la dinámica es inminente para la continuidad de la pareja o el proceso de separación. Para ello, el terapeuta de pareja fomenta la reflexión para lograr comprender como el otro es percibido, analiza el discurso de la pareja, el modo en que esta se constituyó en un inicio, abre espacios para que las partes den cuenta de los mitos y miedos familiares, ofrece un asesoramiento sexual y emplea el análisis psicodinámico de la pareja, entre otras técnicas.

Es fundamental para las dos personas comprender por qué se ha llegado a ese momento. Por ello, la intervención del terapeuta es clave a la hora de brindar sostén y ayuda a las personas que se encuentran en cualquiera de las situaciones mencionadas.

Es importante aclarar que la terapia de pareja no tiene por objetivo generar un cambio en la estructura de la personalidad de ninguno de sus integrantes, sino de clarificar aquello que está interfiriendo en la relación para que ésta sea satisfactoria y ambos se sientan bien en ella. Por esta razón, el terapeuta no solo analiza el momento concreto por el cual atraviesa la pareja sino también recurre a temas relevantes como la familia de origen, comportamientos recurrentes a nivel transgeneracional, silencios dentro de la pareja, el lugar de la persona dentro del núcleo familiar cercano y ampliado, entre otros elementos importantes de la vida.

La terapia de pareja implica un compromiso de lado y lado. Se realiza con las dos personas que la conforman, siempre y cuando ambas deseen realizar el proceso y estén dispuestos a escuchar y hablar lo más francamente posible, además de cumplir con el período de tiempo que el especialista considere necesario, ya que la duración dependerá de las necesidades específicas de la pareja y de las personas involucradas. Existen casos en que una terapia de pareja dure hasta 20 sesiones, y otros en los que se puede realizar un asesoramiento breve que permita a la pareja elaborar herramientas de afrontamiento.