La Psicooncología en el tratamiento de cánceres ginecológicos

Los diferentes tipos de cáncer ginecológico pueden generar una serie de problemas emocionales en las pacientes que lo padecen, a tal punto que es frecuente el aparecimiento de determinados factores como el miedo al contacto sexual, ansiedad y depresión asociadas a la experiencia de haber tenido cáncer y cambios en la autopercepción de la mujer como ser femenino y como madre.

En este contexto, la Psicooncología se ha convertido en una disciplina fundamental para ayudar a las mujeres a atravesar el proceso de la enfermedad – o las secuelas de haberla padecido – y ofrecerles herramientas concretas que les permitan continuar con una vida estable y saludable.

Sobre la incidencia de la autopercepción en la mujer:

Uno de los elementos que se encuentran más comprometidos, por ejemplo en el cáncer de ovario o de útero, es la posibilidad de la mujer de convertirse en madre o continuar procreando. Por ello, resulta fundamental realizar, en primera instancia, un análisis de cómo la paciente se ve a sí misma en tanto mujer y madre y sus expectativas en torno a esto. En caso de que para la paciente el ser madre sea algo importante, y esta probabilidad se vea afectada por el cáncer, lo más frecuente es que se desarrolle un estado depresivo, al comprender que su maternidad no tendrá las características de una maternidad común.

Como consecuencia de los cánceres ginecológicos, otro factor que, desde el punto de vista de la paciente, se pone en riesgo es la feminidad. Ante esto, el rol de la pareja es crucial y resulta importante que ambos participen de la terapia psicooncológica. Por un lado, la pareja debe comprender y adquirir herramientas para afrontar que quizá no pueda ser padre o que lo será de maneras alternativas. Por otro, la mujer debe alcanzar un entendimiento de que su feminidad no tiene que ver únicamente con algo físico u orgánico sino con el modo en que se mire a sí misma y se proyecte al mundo.

De este modo, la Psicooncología incidirá primordialmente en la reconstrucción de la imagen corporal y el sentido de feminidad de la mujer que padece algún cáncer ginecológico, a través de una terapia enfocada a este proceso específico, ligado a un momento concreto de la vida de la paciente.

Sobre la incidencia en la sexualidad de la mujer:

En los últimos años el tiempo de supervivencia ha aumentado en los pacientes con cáncer, con lo cual es necesario hacer frente a las nuevas necesidades y ver los factores que afectan la calidad de vida, y la sexualidad es uno de los elementos que mayor importancia posee. A pesar de que no hay muchos estudios de la sexualidad a largo plazo, cerca del 50% de las pacientes con un cáncer ginecológico posee dificultades severas y prolongadas, aunque la enfermedad se haya curado. Por ello, en el 2006 se creo un área interdisciplinaria internacional llamada “Sociedad Internacional para la Sexualidad y el Cáncer”.

Las dificultades en el ejercicio de la sexualidad pueden derivar tanto de factores psicológicos asociados a la enfermedad como las consecuencias directas de los diversos tratamientos.  Existen 4 vías por las cuales se pueden presentar los problemas:

1. Problemas físicos que impiden dar y recibir placer

2. Alteraciones en la imagen corporal

3. Desarrollo de emociones negativas (miedo, angustia, tristeza)

4. Cambio en los roles de la paciente (madre, mujer)

El rol del psicooncólogo es fundamental, ya que debe proporcionar información sobre la sexualidad, y no sólo centrarse en las fases de la la relación sexual (deseo, excitación, orgasmo y resolución), sino ver el lado psicoafectivo, que es de vital importancia. Es decir, el especialista debe diferenciar entre una disfunción sexual o un impacto emocional y físico que inhibe el ejercicio de la sexualidad. Es importante recordar, sin embargo, que en pacientes oncológicos la disfunción sexual suele tener un carácter preponderantemente fisiológico. 

Tampoco debemos olvidar que en las diferentes fases de la respuesta sexual, es frecuente que esta se vea afectada, por ejemplo en la fase del deseo, que en pacientes oncológicos tiende a decrecer principalmente por el dolor y la fatiga.

Para hacer frente  a estos problemas, el Piscooncólogo desarrolla la terapia en torno a tres pilares: la psicoeducación, el asesoramiento sexual breve y la terapia sexual formal. Nunca es recomendable aplicar técnicas estandarizadas o métodos pues lo importante será siempre escuchar a la persona enferma y no a su enfermedad.