La navidad y sus consecuencias

 

Para la mayoría de las personas la navidad representa un tiempo para estar en familia y compartir juntos. Es una festividad previa al año nuevo y en ella a parte de darse regalos, se intenta hacer una renovación y un balance del año. Más allá de las creencias religiosas, la navidad es un tiempo para compartir y estar armoniosamente y en paz en familia. No obstante en estas fechas que se esperaría que todo el mundo disfrute y pase bien existen las así llamadas “depresiones navideñas”. Este término no es una categoría diagnóstica ni tampoco está relacionado directamente con la navidad, sino más bien con la experiencia que cada uno tiene de este tiempo.  Pero además existe una forma de depresión en los países del norte que se asocia con este tiempo y tiene que ver con la falta de luz, pues en esos países en invierno la luz y la claridad en época navideña se reducen considerablemente.

Las depresiones navideñas no ocurren como hemos dicho por la navidad en sí, sino por ejemplo por las expectativas que tenemos, así podemos creer que un mal matrimonio puede solucionarse o una relación difícil entre padres e hijos también se “arreglará” por arte de magia. En este sentido, la navidad por tener el carácter familiar y de armonía descrito anteriormente puede generar falsas expectativas. Una familia que está separada a causa de la migración y en la cual sus miembros no pueden tener una navidad juntos puede llevar incluso a muchos malosentendidos y esto porque se asocia la navidad con necesariamente estar juntos. Así pues puede ser que esa familia se vuelva a reunir en otra época del año lo cual puede resultar muy gratificante,  incluso más que si ese encuentro se da en la propia navidad. Mucho dependerá de las percepciones, valores, creencias religiosas y el valor que le da cada uno a estar juntos en familia y en navidad.

No nos olvidemos de que un factor que hace que muchas personas se depriman en este tiempo es el hecho de estar en soledad; personas que lo han perdido todo tanto en su vida personal como profesional son víctimas fáciles sobre todo en este tiempo, pues se lo asocia con un tiempo de paz, reconciliación y armonía.

Sin embargo se pueden hacer muchas cosas para evitar la “depresión navideña” y esto es algo que puede dar mucha esperanza a familias o personas que lo pasen mal durante el mes de diciembre. Para empezar es importante no creer que la navidad lo va a arreglar todo, los problemas humanos no se hacen ni se arreglan por arte de magia, son procesos. Igualmente algo que puede ayudar mucho es el verbalizar que, a pesar de no poder estar juntos la relación no se va a deteriorar ya que el amor, el cariño están ahí, independientes de la fecha. En el caso de las personas que padecen de soledad sería importante darles un apoyo psicosocial importante ya que muchos viven en el desaucio (también emocional) desde mucho tiempo y no se puede querer creer que con un par de frases como “tienes que cambiar de actitud” o “ no eres el único que le pasa esto” vamos a ayudar a esa persona, lo que olvidamos y olvidan las personas que padecen de soledad es que en realidad no están solas e incluso si alguien les dice las frases expuestas antes, esas frases vienen de otra persona que ha entablado contacto.

De manera general lo que puede ayudar mucho, es no cambiar forzadamente nuestros hábitos solo por el hecho de estar en navidad, así no es necesario beber ni comer en exceso, ni tampoco aplazar tareas pendientes para “después de...”

Y no olvidemos que las cosas pequeñas del día a día tienen una influencia poderosa en nuestro bienestar, por ejemplo si hacemos una caminata o un paseo diario, si cuidamos nuestras relaciones todos los días y no sólo en navidad, si no gastamos más de lo que tenemos, vivir cada momento de manera intensa, si tenemos el valor de enfrentar nuestras carencias y problemas, seguro podremos tener una vida menos dolorosa desde el aspecto emocional.

Es importante recalcar una vez más que la forma en que una familia se quiera no está condicionada por un evento casi al final del año, siempre hay momentos para estar juntos, para compartir, disfrutar e incluso poner sobre la mesa desacuerdos y buscar soluciones.

Navidad, tiempo de recogimiento, sí, pero no es el tiempo mágico que arreglará todo aquello que no hemos sabido cuidar a lo largo del año, la paz tampoco viene por sí sola. Y lo más importante, si se necesita ayuda, solicitarla lo antes posible.