La importancia de la Resiliencia en el síndrome de Burnout

En los últimos años ha sido cada vez más alto el número de personas que tienen un síndrome de agotamiento a causa de multiples factores. En el Ecuador se estima que dentro del personal sanitario entre el 50% y 70% se ve afectado en una escala de moderado a alto. El Burnout no es una categoría diagnóstica, pero sí es considerado un problema de salud que está afectando de modo agresivo a nuestra sociedad. Entre los factores que causan el Burnout hay que considerar en primera instancia variables de índole personal que se combinan en el trabajo y llevan a tener un agotamiento no sólo físico sino emocional. Por ejemplo una persona que tenga el “síndrome de dar ayuda” hará siempre todo lo que pueda para que los demás se sientan mejor e incluso hará tareas que no le corresponden, olvidando poner límites, sobrecargándose de trabajo adicional y además realizando sus propias actividades. Otra variante puede ser la persona que es extremadamente exigente y perfeccionista en su vida y en su trabajo y por ello termina sobreexigiéndose y agotada.

En este sentido es importante afirmar que no es el trabajo lo que nos afecta o enferma, sino la forma en que establecemos la relación con el trabajo que hacemos, preguntas como si lo que estoy haciendo me gusta, me llena o me da plenitud son muy importantes, sin olvidar si lo que estamos haciendo tiene un sentido para nosotros y forma parte de nuestro proyecto de vida. Igualmente lo que nos puede afectar mucho son las relaciones interpersonales en el trabajo y no sólo a nivel jerárquico, sino también desde los colegas de planta. La cantidad de trabajo es cada vez más y por ello hemos de aprender a realizar estratégias no sólo para tener una forma más organizada y estructurada en la vida laboral, sino que reaprendamos a vivir en nuestro tiempo libre y nos demos tiempo para nosotros y lo que realmente nos gusta hacer. Muchas veces solemos perder el tiempo en redes sociales o buscando cosas en internet de las que más tarde no nos acordamos. De ahí que por ejemplo el descanso, el deporte, el respetar los tiempos de regeneración del cuerpo sean claves importantes para tener una vida más equilibrada entre lo laboral y lo personal.

Y es aquí que entra en juego un concepto relativamente nuevo en la psicología y es el de la Resiliencia. Pero ¿Qué es? Este concepto viene prestado de la Física y significa la capacidad que tiene un cuerpo de regresar a su forma original después de haber sido deformado. Esta capacidad se aplica a la Psicología pues es una capacidad que se puede aprender y potenciar. Todos la tenemos. Se trata de potenciar la fuerza interna en situaciones difíciles en nuestra vida. En este sentido entran en juego preguntas como ¿Qué deberíamos cambiar en nuestra vida para vivir mejor? ¿Qué me ha servido en experiencias difíciles del pasado?

La Profesora Heller en Alemania distingue siete claves de la resiliencia, estas son:

1. Aceptación: Lo que ha pasado, ha pasado.               

2. Optimismo: Confíe en que vendrán tiempos mejores

3. Autoeficacia: Prestar atención a nuestras necesidades propias.

4. Responsabilidad propia: Reconocer nuestros límites (competencias), dejar el rol de víctima y cuidar de sí mismo.

5. Formación de redes: No se quede solo, no espere mucho, busque ayuda y apoyo (incluso profesional). Cuanto antes mejor.

6. Orientación hacia la solución: Ser activo, descubra sus deseos.

7 Orientación hacia el futuro: Cree una nueva perspectiva, genere metas realizables y concretas.

Para poder darnos cuenta si estamos teniendo una actitud resiliente es importante hacerse las siguientes preguntas: ¿Entiendo la situación y lo que ella demanda de mí? ¿Puedo manejarla solo? ¿Tiene un sentido esta situación? Para evitar que el cansancio se convierta en un síndrome de agotamiento juega un papel fundamental prestar atención al darnos cuenta. Por ejemplo si solemos ser cínicios en el trabajo, si no logramos concentrarnos, si nos cuesta conciliar el sueño, si a pesar de dormir no logramos levantarnos llenos de energía, éstas pueden ser señales de que es necesario tomar un cambio de actitud. No nos olvidemos que los estados de ánimo que nos hacen daño nos pueden conducir un cansancio emocional yendo más allá de nuestras posibilidades y sin prestar atención a nuestros recursos personales. En una palabra nos olvidamos de cuidarnos. Todos tenemos recursos personales entre ellos están los recursos intelectuales (capacidad de reflexión, capacidad de aprender algo nuevo, mejorar la solución de problemas), los espirituales (aplican a la trascendencia), los sociales (relaciones interpersonales, nuevos contactos), psicológicos (optimismo yresiliencia, metas) y fisiológicos (tener salud).

De ahí la necesidad de llevar un estilo de vida equilibrado y saludable, aceptando nuestros límites sin sobreexigirnos y buscar más las soluciones que los problemas y aceptar que no podemos cambiar todo como quisiéramos. Para esto se puede hacer un simple ejercicio en el cual veamos donde damos nuestra energía y de donde tomamos energía, igualmente el realizar pausas durante el trabajo es sumamente necesario y hacer lo que más nos guste con nuestro tiempo libre sea estar con familia, amigos, practicar una afición o simplemente descansar.